Un Vistazo al Panorama Edad y Empleo

Publicado En May 7, 2018 | 0 Comentarios


Desde hace algún tiempo estamos viendo que, poco a poco, la cifra de desempleo se está reduciendo, pero esa reducción no afecta por igual a todos los colectivos.

Cuando hablamos de la edad como un problema o causa de discriminación en los procesos de selección, nos referimos en concreto a la discriminación de candidatos que superen cierta edad.

La juventud en nuestra sociedad rara vez conduce a discriminación por sí misma. La falta de experiencia es la causa por la que se descartan la mayoría de los candidatos jóvenes.

Es verdad que tenemos un paro juvenil todavía elevado, pero sus causas principales son la falta experiencia y la ausencia de la formación demandada por las empresas, no es achacable a la edad por sí misma.

Las empresas ya han comenzado a contratar a jóvenes con poca o ninguna experiencia que formaban parte de la gran bolsa de paro de crisis. Eso sí, solo quieren jóvenes que cuenten con una buena formación de base adecuada a sus necesidades.

Una parte del paro juvenil se corregirá por si sola, es un retraso en la incorporación al mercado laboral de aquellos que finalizaron sus estudios justo cuando no se contrataba a nadie, o a casi nadie, cualquiera que fuese su formación o experiencia.

Sobre otra parte importante, la de los jóvenes que dejaron de estudiar seducidos por un mercado que pagaba bien la mano de obra no cualificada (la obra), hay que asumir la realidad: los trabajos no cualificados los están haciendo las máquinas y la burbuja inmobiliaria no debe regresar.

Por tanto, creo que hay una sola herramienta operativa para mejorar la situación de este grupo: la formación. De calidad, de carácter práctico y en programas en los que empresa y entidades educativas trabajen juntas.

Porque, aunque a muchos les cueste creerlo, el 40% de las empresas tiene dificultades para encontrar a los trabajadores que buscan, y eso significa que hay margen de maniobra.

Nos va a costar más que subvencionar los contratos de los menores de 30 años, pero soluciona el problema de forma más eficaz y a más largo plazo.

El dato de personas desempleadas a partir de cierta edad es más preocupante porque todo indica que va a empeorar.

Tiene causas con raíces profundas ligadas a creencias arraigadas y a tendencias globales y las soluciones son difíciles de aplicar, incluso de imaginar.

Desde el comienzo de la crisis muchísimas personas de más de 40 años perdieron su trabajo y, salvo unos cuantos que se aseguraron los ingresos con la prejubilación, los demás se fueron a su casa con su indemnización, prestaciones por desempleo para 2 años y un futuro de incierto retorno al mercado de trabajo.

 

Desde el momento de iniciarse la crisis hasta ahora, el número de parados de entre 40 y 65 años pasó de 315.000 a 1,7 millones, un 20% de la población activa.

En España, entre 2007 y 2016 el porcentaje de parados de más de 55 años casi se cuadruplicó y, actualmente, 1 de cada 2 personas paradas tiene más de 40 años.

Esta proporción es mayor si hablamos de parados de larga duración.

A esto hay que añadir que el desempleo de mayores de 45 de años no deja de crecer, aunque el paro general se reduzca.

En el caso de mayores de 45 años con baja cualificación la situación se agrava, porque en realidad sumamos al problema de la edad el mismo problema que ya vimos que afectaba a los jóvenes con escasa formación.

La situación, en un entorno que además demanda que alarguemos la edad de jubilación, va a requerir una ingente cantidad de medidas, no solo económicas, sino también de valores e imaginativas. Requiere un plan específico y general de acciones que tiene que ir mucho más allá de las bonificaciones a la contratación o los subsidios.

De momento, más allá de algunas medidas de incentivos a la contratación con bonificaciones o subvenciones, no consigo ver que se le esté dando al problema la importancia que tiene y puede llegar a tener.

Lo cierto es que, incluso en el caso de candidatos con una magnífica formación, las empresas no se sienten inclinadas a contratar mayores de 45.  Los menores de 30, también subvencionados, les resultan mucho más atractivos, incluso aunque tengan menos experiencia.

 

Quizá la medida más interesante sea el incentivo a la contratación de trabajadores de más 45 años, en nuevos proyectos de emprendimiento joven por parte de trabajadores por cuenta ajena o autónomos menores de 30 años.

Y digo que me parece la más interesante porque tiene un punto creativo de salirse de la caja y saltarse a la torera algunas ideas muy arraigadas que son falsas. Y de esto va a hacer falta mucho para encontrar soluciones. La convivencia de generaciones será imprescindible.

Según un informe elaborado por la agencia de contratación Adecco y el portal Infoempleo sobre empleabilidad y trayectoria profesional en función de la edad, estos son los datos en relación a las ofertas de empleo:

– Un 8,1% del total de las ofertas de empleo se dirigen a los menores de 25 años. Maticemos que es el 8.1% del total, pero casi el 60% de las ofertas que no requieren experiencia se dirigen a este grupo en particular.

-Casi el 80% de las ofertas van destinadas a profesionales entre 25 y 40 años.

-Solo el 8% son para los que tienen entre 41 y los 45 años.

-Apenas el 4% se dirige (o más bien no excluye) a las personas con más de 46 años.

Hay que tener en cuenta además que se trata de un estudio sobre las ofertas de empleo, un formato en el que las empresas no incluyen de forma expresa límites de edad que en la práctica si aplican, por no poner en evidencia esa discriminación que debemos entender prohibida por ley.

En España la discriminación por edad es la segunda más experimentada por detrás de la discriminación por género cómo señala el informe ‘Evolución de la discriminación en España’ 

Lo que se ha dado en llamar edadismo, o discriminación por edad, tiene carácter global: No solo afecta a Europa o EEU, también está presente en China, uno de los países que tradicionalmente prestaba más atención a sus ancianos.

Como en todo, la raíz del problema está en lo que la sociedad piensa o cree acerca de determinadas cuestiones y, en función de esas creencias, en qué y cuanto invierte (directamente o a través de sus impuestos) y cuanto está dispuesta a esperar para obtener resultados a corto, a medio y/o a largo plazo.

Las sociedades, no nos engañemos echándole la culpa a otro, acaban por obtener lo que de verdad valoran.

Creo que este es un tema importante que merece un esfuerzo y prometo avanzar sobre ello, siempre tratando de aportar algo como una voz más desde las limitaciones de mi experiencia y conocimiento.

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