Me Estoy Cansando del Liderazgo

Publicado En Mar 27, 2017 | 0 Comentarios


Política, empresas y organizaciones de todo tipo,  escuelas de negocios, la redes, la prensa ……todo el mundo habla del liderazgo y su importancia pero…… ¿Qué es el liderazgo?

Según la RAE “El  líder es la persona que dirige o conduce un partido político, un grupo social u otra colectividad”. No aclara gran cosa salvo que el asunto va de mandar.

¿Qué significa entonces que  falta  liderazgo en una organización?  Jefe, lo que es jefe como puesto, siempre hay.

Temo que estamos confundiendo ser líder (o mandar) con el cómo y el  porqué se manda, y de cuales sean las razones por las que se obedece o se sigue  alguien.

Los romanos  utilizaban dos conceptos para el asunto de mandar:

La “potestas” era el  poder socialmente reconocido. El pretor romano administraba justicia porque la ley confería a su puesto  la capacidad de tomar decisiones para su aplicación. Lo que él decía “iba a misa” porque su posición le permitía incluso ordenar la muerte de alguien.

Del otro lado del poder está el miedo, el que obedece lo hace porque le va la vida en ello.

Esto es liderazgo, una clase de liderazgo, y supone un gran avance frente a la pura fuerza, porque el que decide no lo hace arbitrariamente, actúa conforme  a unas reglas que la sociedad en su conjunto acepta.

Trasladado a la empresa, significa que ciertas personas tienen un puesto que les atribuye el poder de tomar ciertas decisiones, siempre en atención a ciertas normas establecidas (o así debería ser). El castigo máximo no es la muerte, pero puede ser el despido.

Aquí no hablamos de si falta o no falta liderazgo, el que tiene el puesto tiene el liderazgo y es el que manda. La ley debe establecer los límites y la consecuencias del mal ejercicio o abuso de la posición otorgada.

La “auctoritas” era el  saber socialmente reconocido, la autoridad. Los jurisconsultos romanos administraban justicia porque los ciudadanos acudían a ellos con sus conflictos y decidían, de forma libre y a título personal, aceptar su opinión cualificada para resolverlos.

El otro lado de  la autoridad  es el respeto. Se hace caso a alguien porque se le considera cualificado y capacitado para su tarea y/o se comparten sus objetivos.

Esto también es liderazgo, otra clase de liderazgo, y de esto es de lo que se habla tanto en determinados foros: Esos líderes que inspiran a la acción.

Me parece sorprendente que en estos foros se hable tanto del “problema del liderazgo femenino”. Las mujeres han ejercido este tipo de liderazgo sin problema a lo largo de toda la historia. Otra cuestión es si hablamos de puestos, reconocimiento y salario.

Incluso organizaciones que siempre han negado el ejercicio de los puestos más elevados a las mujeres, le reconocen indirectamente este tipo de liderazgo: No parece que nadie pueda tener dudas sobre a quien se describe como líder en el asunto de la manzana de Adan y Eva. Convertirla en culpable no cambia su liderazgo.

El trabajo principal de un líder es tomar decisiones, no quedarse quieto, no pasarle el marrón a otro. No hacer nada es mucho peor que equivocarse. Nadie es líder por autoridad si no sabe o no quiere asumir riesgos. 

Creo que, cuando se comenta sobre la falta de liderazgo, se está hablando de que los que tienen el poder, o puesto o liderazgo formal, no son los que tienen el conocimiento o la capacidad.

El asunto este de la falta de liderazgo  va de que el jefe o  líder formal  de una empresa, partido político u organización, nos parece un tipo poco cualificado o capacitado para llevar su tarea  a buen puerto. Parece importante dejarse de “buenrollismos” con este tema.

Puede inspirarnos miedo según el caso,  pero lo que no nos inspira es respeto.

Creo que últimamente se habla mucho del  liderazgo autoridad  porque el número de trabajos que requieren creatividad aumenta, y es difícil obligar a alguien a pensar. El entusiasmo y la imaginación son algo que reservamos para aquellos que respetamos y nos convencen.

Entiendo que hay un par de comportamientos  en las empresas que  ayudan mucho a poner el liderazgo a favor, o a no ponerlo en contra por lo menos:

1.Antes de ascender a alguien, estudia cómo se comporta el equipo en el que trabaja. Es muy probable que ese equipo haya decidido ya quien es su líder por autoridad.

Es muy fácil de ver: Es esa persona a la que todo el mundo le pregunta que hacer cuando la cosa se complica o sucede algo inesperado.

Salvo rarísimas excepciones, esa es la persona que debe ocupar el puesto de ascenso. Es lo mejor para él, para el equipo y para el proyecto en general.

Saber que las cosas suceden de forma lógica y justa cohesiona los equipos.

2.Cuando selecciones nuevos miembros para un equipo no olvides que, tan relevante como la formación, experiencia y conocimientos, es la forma que encaja en el modelo de liderazgo del grupo.

Y recuerda que, cuando se incorpore, el equilibrio de fuerzas habrá cambiado, para bien, para mal y para siempre.

Debo decir que, en cualquier caso, el liderazgo con frecuencia está sobrevalorado. Ese “líder nato para todo” cada vez tiene menos sentido en un mundo complejo, hiperconectado  y colaborativo.

Lo mejor para un equipo es que se ponga al frente el que más sabe y/o mejor puede coordinar (2 cosas que no siempre coinciden) atendiendo al proyecto o tarea que se está realizando en cada momento, y de la forma más natural y espontanea posible.

Eso implica que no siempre sea la misma persona la que está al frente. Variará por momentos y proyectos.

Un equipo capaz de hacer esto es lo que a lo que debe llamarse realmente un equipo maduro.

Esta clase de equipos tienen todas las de ganar pero, de momento, no siempre son posibles. Todo se andará.

Esto es algo que sucede en la naturaleza: Pese a lo mucho que se han utilizado los hormigueros o colmenas para hablar de estructuras jerárquicas, lo cierto es ya sabemos que hormiga reina es una funcionaria paridora que no manda nada.

Las hormigas se autoorganizan, detectan por hormonas que tareas se necesitan y cambian de puesto para cubrir las vacantes.

Hablamos de sistemas emergentes, algo que merece su propio artículo. Queda pendiente.

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